martes, 14 de octubre de 2008


Los Hombres Sabios aseguran que en los viejos tiempos, el demonio y sus subalternos paseaban con frecuencia por el barrio de Flores. Después del anochecer, en la plaza y en la estación, rondaban nobles y plebeyos infernales….
El aspecto de los demonios permitía confundirlos con ciudadanos vulgares. Y en verdad esto es lo que ocurría generalmente. Solo los muy sagaces alcanzaban a vislumbrar las señales que denuncian al que viene de las tinieblas: la demasiada elegancia, los botines relucientes, un anillo en el meñique, el reloj de oro, una uña larga y afilada, un boleto en el ojal de la solapa…. Alejandro Dolina, “Crónicas del Ángel Gris”

No hay comentarios: